Arda Guler por fin está floreciendo. Las piezas están encajando y su mejor versión ni siquiera está cerca todavía.
Su pase contra Alavés fue casi impecable, manteniendo aun así el riesgo necesario. Sus movimientos parecen mucho más seguros.
Arda Guler por fin está floreciendo. Las piezas están encajando y su mejor versión ni siquiera está cerca todavía.
Su pase contra Alavés fue casi impecable, manteniendo aun así el riesgo necesario. Sus movimientos parecen mucho más seguros.