Roberto Carlos: "Cuando Beckham llegó por primera vez al Real Madrid, todos pensaban que sería muy frío y distante. Un día, después del entrenamiento, se acercó y me dijo: 'Roberto, si me enseñas ese disparo con efecto imposible, te daré mi reloj favorito'. Me reí y le dije: 'Quédate con el reloj, David, dame un poco de tu belleza y me basta'. Desde ese día, después de cada entrenamiento practicamos tiros libres juntos; a veces las mayores estrellas son las que más ganas tienen de aprender."