David Beckham: "Cuando llegué por primera vez al Real Madrid, mientras estaba sentado en el vestuario entre Zidane, Figo y Ronaldo, me sentía más como un aficionado que como un futbolista; un día, después de terminar el entrenamiento, Roberto Carlos se acercó a mí. Se arrodilló delante de mí diciendo: 'David, déjame limpiarte las botas, porque estos pies han puesto centros maravillosos hoy'; ese respeto puro detrás de aquellos egos gigantescos era el verdadero espíritu que nos convirtió en aquellos 'Galácticos'."
x.com